El último trimestre suele ser uno de los periodos más importantes para cualquier empresa. Quedan apenas tres meses para cerrar el ejercicio y todavía hay tiempo para analizar la situación, corregir desviaciones y tomar decisiones que pueden influir en el resultado final.

Septiembre es, por tanto, un buen momento para hacerse algunas preguntas.

1. ¿Cómo está evolucionando el negocio? Comparar los resultados actuales con los objetivos marcados a principio de año permite saber si la empresa avanza según lo previsto. No se trata únicamente de mirar la facturación. También conviene analizar márgenes, costes y rentabilidad para tener una visión más completa.

2. ¿Cómo está la tesorería? Una empresa puede tener buenos resultados y, al mismo tiempo, afrontar tensiones de liquidez. Revisar cobros pendientes, pagos previstos y necesidades de financiación ayuda a anticiparse a los próximos meses y evitar imprevistos.

3. ¿Hay gastos que conviene revisar? El último trimestre es una buena oportunidad para detectar costes que han aumentado, servicios que ya no son necesarios o partidas que pueden optimizarse. Pequeños ajustes pueden tener un impacto importante cuando se analizan en conjunto.

4. ¿Hay inversiones o decisiones pendientes? Equipamiento, digitalización, nuevas contrataciones o proyectos de crecimiento no deberían decidirse únicamente por razones fiscales. Pero conocer con antelación su impacto económico y fiscal permite valorar mejor cuándo y cómo llevarlos a cabo.

5. ¿Estamos preparando el cierre del ejercicio? Esperar a diciembre para analizar cómo terminará el año reduce considerablemente el margen de actuación. Una estimación del resultado y una adecuada planificación fiscal permiten anticipar escenarios y estudiar las alternativas disponibles antes del cierre.

Anticiparse también forma parte de una buena gestión. El último trimestre no debería ser una carrera para solucionar asuntos pendientes. Llegar a octubre con una visión clara de la situación de la empresa permite afrontar los últimos meses del año con mayor control y tomar decisiones con más información.

En AFG creemos que el asesoramiento debe ir más allá de presentar impuestos o cumplir plazos. Nuestro trabajo también consiste en analizar, anticipar y acompañar a las empresas en sus decisiones. Porque preparar bien el cierre del año empieza mucho antes de diciembre.